
Siempre me ha fascinado la posibilidad de poder viajar en el tiempo. Que éste sea lineal o no es lo de menos. Tan sólo pensar en la posibilidad de meterte en una máquina, introducir los datos temporales y aparecer en otro siglo o ponerte un cronovisor para, simplemente, ver otro tiempo, me excita sobremanera. Pero reconozco que la excitación no es sólo por la curiosidad. Me gustaría poder viajar en el tiempo....para cambiar el futuro, mejor, para manipularlo a mi antojo. Sería mi pequeña venganza ante las barbaridades del pasado. Y tendría objetivos prioritarios;
1º- El poder de la Iglesia. Me llevaría mucho tiempo y esfuerzo, pero sería muy reconfortante ver que en el presente las cosas han cambiado, que las recomendaciones de la Iglesia Católica no son obsesivas con el sexo, que no hay fracciones fundamentalistas en ninguna confesión, que no se mata, abusa o discrimina por un credo y que toda la aldea global es laica, al margen de sus habitantes que serían libres para elegir su fé.
2º- El poder político. Aquí necesitaría ayuda, no sabría muy bien por qué siglo empezar y habría muchos frentes abiertos. Los más urgentes, los que generan opresión en el pueblo.
3º- El poder económico. Este trabajo sería el más fácil. Sólo necesitaría estar en el momento oportuno y junto a la persona adecuada para manipular su destino y, después de agrupar, distribuir. Sencillo, ¿no?.
4º- Los genocidas, torturadores, psicópatas asesinos, violadores, pederastas, dictadores y alguno más que me dejo. Bueno, éste también es fácil teniendo ayuda médica para los abortos selectivos.
Como, de momento, estos viajes temporales son un imposible, tendremos que seguir luchando, soportando y corrigiendo como podamos, pero estad atentos al futuro más próximo. Legiones de seres racionales, usando su inteligencia como escudo para el indefenso y su constancia como única arma, se agruparán al mando de unos pocos elegidos, sabios y buenos. Y nos sonará el despertador.