Estaba yo con mi proyecto del barco, pensando, recopilando datos, reclutando gente (sólo quedan veinte años) y se me cruza un gilipollas. Ya había oído hablar de él antes, pero la crueldad de tener que soportarlo en todos los informativos, es intolerable. Me refiero al artista conocido como Christo (a cualquiera le llaman artista). Dicho sujeto tiene como obsesión empapelar o envolver el mundo y cuanto más grande sea el objeto, mejor. Edificios, islas, puentes....vamos, que no se le resiste nada al elemento. Supongo que todas sus "performances", que es como lo llaman ahora los megaguays de la supermodernidad, estarán subvencionadas o patrocinadas por algún ente que espera rentabilizar el evento, porque de su bolsillo no creo que salga.
Lo peor de todo, no es lo ridículo que nos pueda parecer la gilipollez en cuestión, sino la consecuencia moral que sacamos. El verdadero artista es un genio en su medio, un artesano de la imaginación y la constancia, un buscador de universos, un revelador, un abridor de mentes. Envuelva Usted toda el agua que llueve en un mes en Nueva York, la empaquete y la envíe por correo urgente a la gente de
Etiopía y si no le viene a bien, envuelva toda la mierda que genera su monocroma cabeza y se lo envía a su puta madre.